Su teoría de la "perdurabilidad literaria" responde a la pregunta que los egos de incipientes escritores se hacen ¿Qué hace a un libro ser perdurable?
PRIMERA PARTE
Hugo Iriart es un dramaturgo y escritor mexicano que ríe al confesar que no tiene un método de trabajo. Su libro "El arte de perdurar" salió a la venta luego de 20 años de mantenerse en su tintero. No. No lo estaba editando y reeditando, fue el tiempo que creyó era el prudente para terminar su trabajo realizado a intervalos.
Su metodología creativa nada tiene que ver, dice, con la del escritor chileno Alejandro Jodorowsky, quien acostumbraba ir a una cafetería a escribir durante una hora luego de haberse despertado, sin haber hecho nada más, ni siquiera haber hablado con su esposa.
No organizar nada es su secreto, pero insiste en que lo que debe importar al artista , sea cual sea su área, es encontrar un estilo. Un estilo genuino, que más vale que sea pequeño y auténtico, que con grandes pretensiones emulando estilos de los grandes, como Tolstoi y Dostoievski.
Lo que importa en una obra son los personajes. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes de Saavedra es genial y carece de una trama elaborada. El mensaje del escritor es simple: "La trama no importa, no debe ser ni muy ingeniosa, ni muy perfecta porque repugnaría a la vida misma…la vida no es ni perfecta, ni ingeniosa… lo que importan son los personajes".
El misterio de la vida es la pimienta para un autor. "Cuando haces una literatura que viola la inexplicabilidad, que presenta la mayor parte de la vida, es pedante y no gustará al lector. Sólo un tonto y un charlatán lo explica todo".
Para descubrir su propio estilo, el escritor no debe abandonar su autenticidad, debe aventurarse en los caminos literarios y nunca pensar que lo que hace está mal.
Debe trabajar con la parte ingobernable de la mente humana que funciona como una sinfonía, en donde la conciencia es sólo uno de sus instrumentos. Pero la parte importante de la mente tiene la cualidad de ser ingobernable, y es esa parte la que hace escribir bien, porque es incontrolable. "La peor literatura se hace de modo consciente", sentencia Iriart.
Luego el estilo se puede convertir en una "cárcel", esa es harina de otro costal, pero explica por qué el pintor mexicano Francisco Toledo acabó odiando a los grillos y chapulines al ser reiterativos en sus cuadros.
"La parte creativa es pura imaginación y hay que dejarla trabajar. La tortura de la página en blanco se resuelve soltándose, escribiendo en desorden. Hay que soltarse y no meter mano, cuando uno mete mano lo echa a perder", conversa.
Día y noche trabaja la imaginación, alcanzando su máxima capacidad creadora. "Pensando somos esclavos, soñando reyes", evoca.
Asegura que el valor estético de la obra no debe determinarlo el autor porque no le corresponde y no debe preocuparle. "Hay gente que piensa que hay juicio artístico, pero no es algo fijo…".
Lo curioso es que los escritores, a decir de Hugo, son seres sociópatas y envidiosos. Buscan la gloria literaria, aunque lo nieguen.
BORGES VS REYES
Uno de los puntos analizados en "El arte de perdurar" es la razón por la que el escritor argentino, Jorge Luis Borges, superó en trascendencia a Alfonso Reyes. Fueron muchas razones, asegura Iriart, incluso cuando los textos de Borges fueran ilegibles antes de que Reyes lo tomara bajo su tutela.
"La gloria literaria escoge a gente muy peculiar, si es alguien regular o estable no llama la atención. Borges era muy raro…sólo trabajo de bibliotecario, era ciego, loco, opinativo, un genio verbal, era maravilloso hablar con él…".
Fue un autor que gustaba de opinar de los temas de actualidad, igual hablaba del escritor irlandés James Joyce que de Pinochet. Reyes, en cambio, era alguien mesurado, que no opinaba sobre nada, cuyo único asomo de rebeldía fueron unos relatos eróticos. Y aunque leyendo a Reyes, Hugo aprendió a escribir, sostiene que las autolimitaciones y la personalidad del maestro de Borges fueron las que lo llevaron a la baja.
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| Hugo Iriart, escritor y dramaturgo mexicano. |

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