Dícese que mi madre tiene a bien dedicar unos momentos de su día a meditar.
Dícese que cuando más concentrada está escucha un zapateo que la obliga a abrir los ojos.
Dícese que al regresar a la realidad ve a mi padre justo frente a ella alzando uno a uno los pies -'ora el derecho, 'ora el izquierdo- que espeta: "Tengo que distraerte ¡No te me vayas a salir por la ventana!"
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