Todos los humanos tenemos una dosis de locura.
Algunos contamos con niveles comprensibles.
Otros más tienen los niveles desbordados.
Lo cierto es que sucede a veces que ni nosotros mismos nos entendemos.
Y ahí andamos esperando que los demás nos lean el pensamiento y entiendan lo que queremos.
Lo bueno del asunto es que cuando uno quiere o te quieren poco importa el entender.
Sin entender se consiente a esa cabecita loca.
Se quiere.Te quieren.
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