Siempre fue el mismo pleito.
Papá: Dinora ¿por qué no entiendes que la pasta de dientes se va apretando desde abajo?
Mamá: Pues sólo por qué tu dices. A mí me vale apretarle de donde sea. Total le sale ¿no?
Papá: Sí Dinora. Pero al final hay que estar acomodando la pasta para que salga.
Mamá: Ay ¿para qué tanta complicación? ¡Yo le hago como me da mi ch...gana!
Lo curioso fue que el que se hartó primero fue mi papá y acabó dejando a mi madre apretarle la panza a la pasta dental por donde a ella quisiera, arriba...en medio...
Aún más curioso es...que cada día me parezco más a ella.
Así que sospecho que si alguien osa pedirme apretar el dentrífico desde abajo...tendrá dos opciones:
1. Tomar Dalay para que no se enchueque de un coraje.
2. Apretarla desde abajo por mí.
Aunque ahora que recuerdo hay una chivita de plástico que se puede poner en la base de la pasta de dientes e irla deslizando para que se gaste desde abajo. Buena solución si no quieren oírme el hocico, porque lo acepto: para mí eso de extraer sistemáticamente la pasta es unareverendapérdidadetiempo. Arrivederci.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada